Un ciclo que se repite una y otra vez sobre el mismo espacio.
Un silencio denso domina la cara oculta, custodiando el esfuerzo que nadie ve.
Una calma rota por el estruendo de lo fugaz, lo visible.
Este proyecto propone una inmersión en el Hipódromo de la Zarzuela, un entorno con casi noventa años de historia donde la tradición y la alta competición conviven en un ecosistema propio. Con este trabajo pretendo documentar la realidad de un deporte que gira en torno a la nobleza animal, pero también pone el foco en la estructura operativa y humana que lo sostiene. La narrativa comienza con una exploración del espacio, registrando un entorno físico y arquitectónico original que ha sabido conservar su esencia a pesar del paso de las décadas.
Sin embargo, el núcleo de la serie se adentra en la cara oculta del recinto, registrando las labores diarias y los sacrificios de una profesión sin días libres que suele permanecer invisible para el espectador. Es en este universo de establos y entrenamientos donde se revela el esfuerzo constante de quienes dedican su vida al cuidado del caballo, una entrega que solo es posible entender desde el respeto profundo por el animal. Esta labor silenciosa contrasta finalmente con la cara vista del hipódromo, aquel momento donde la tensión acumulada, la emoción y la velocidad estallan durante la jornada de carreras.
Hipódromo rinde homenaje a la entrega de quienes dan vida a este escenario. Es una mirada a los engranajes de un sistema donde la victoria es solo la punta del iceberg de un día a día marcado por el sacrificio y el respeto al animal.