Acepté el colapso para ver qué quedaba en pie entre mis ruinas.

Revisé cada archivo cifrado hasta que el monstruo dejó de dar miedo.

Detuve el bucle eligiendo qué se queda y qué se olvida.

Daymares es un ejercicio de autoconocimiento que explora la idea de un reset psicológico. El proyecto surge al atravesar un periodo de vulnerabilidad en el que mi mente, atrapada en patrones destructivos, empezó a magnificar miedos e inseguridades hasta distorsionar por completo mi realidad. Decidí utilizar la cámara como un ancla y una herramienta de exploración, análisis y reconstrucción personal. A través de ella, me sumerjo en mi propio mundo interior para mirar de frente, revisar y llegar a comprender esas pesadillas diurnas que habitaban en mis sombras. Desde el conocimiento, las pesadillas se descifran y la oscuridad pierde su poder logrando disiparse.

Durante el proceso de observación, surge cierta simbología que aparece recurrentemente en la narrativa construida. Las ruinas de un sistema mental antiguo, los túneles que marcan el tránsito hacia lo incierto, la naturaleza que reclama su poder regenerador sobre lo olvidado. A través de este ejercicio de introspección, he comprendido que al descifrar y dar forma visual a lo que nos aterra, el conocimiento actúa sobre el miedo despojándolo de su peso, logrando que esa oscuridad que antes parecía inabarcable finalmente se diluya.

Daymares es un acto de reinvención, la materialización de un ciclo psicológico donde comprender las propias sombras es el único camino para, finalmente, comenzar de nuevo.